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Durante siglos, los perros han sido considerados el mejor amigo del hombre. Sin embargo, en ocasiones la relación entre humanos y perros se ve afectada de forma negativa. Cuando un perro ataca, puede causar daños físicos y psicológicos severos. Si tú o un ser querido han sufrido de mordidas de perro, contacte lo antes posible a un abogado de Malloy Law Offices, LLC. Le ayudaremos a determinar si el dueño es responsable y qué daños se pueden reclamar por sus lesiones.
Tras sufrir lesiones graves por el ataque de un perro tu principal prioridad es recibir atención médica. Ya sea que estuviera suelto en un vecindario o en la casa de alguien. Las mordidas de perro pueden ser graves e inclusive fatales. Sin embargo, los asuntos legales para obtener una compensación por los daños deben iniciarse lo antes posible después del incidente.
El dueño de un perro es responsable de las acciones de su mascota. En muchos casos, se presenta una reclamación contra la póliza de seguro de hogar de la persona. Si un perro vicioso, como uno de vigilancia, se escapa de un jardín y ataca a personas inocentes, se puede iniciar una demanda legal contra el dueño, incluso si el ataque fue un accidente. Lo mismo ocurre cuando la mordedura sucede dentro de la casa. Incluso la mascota familiar más amigable puede volverse viciosa de repente bajo ciertas condiciones. La conclusión es que necesitas un abogado de lesiones personales para manejar correctamente todos los detalles de tu caso y negociar los términos de un acuerdo, o llevar el caso a los tribunales civiles si esto beneficia mejor tus intereses o los de un niño lesionado.
No todos los abogados de lesiones por mordidas de perro son hábiles litigantes. Llevar un caso a juicio para su resolución requiere un conjunto de habilidades diferente al de negociar los términos de un acuerdo. En Malloy Law Offices, LLC, aceptamos casos de lesiones graves y preparamos cada uno como si fuera a ir a juicio. Somos negociadores expertos e incansables en la búsqueda de justicia y una compensación completa para las personas a las que representamos.
Creemos que quienes han sido heridos por un perro agresivo tienen el derecho de reclamar lo que se merecen. Estamos dedicados a conseguir la máxima compensación posible.
Uno se puede encontrar caminando por la calle o estar jugando con un perro cuando un ataque ocurre inesperadamente. Uno debe tomar las precauciones adecuadas para evitar que las heridas se infecten. Le proveeremos una guía sobre qué hacer en caso de ser atacado por un perro:
Este tipo de seguro puede cubrir los gastos médicos si usted es responsable de un accidente ocasionado por su perro. Dicha cobertura puede incluir la responsabilidad personal y los pagos médicos dentro de la póliza de seguro. Es importante destacar que no todos los seguros cubren este tipo de accidentes, ya que la cobertura depende de varios factores, como la compañía de seguro, la política de la póliza, la raza del perro y su ubicación. Si usted es víctima de un ataque, es crucial solicitar la información de este tipo de seguro al momento de recopilar los datos.
Las lesiones que puede causar un perro pueden ser extremadamente graves, incluyendo:
Bajo la responsabilidad objetiva, no es necesario demostrar negligencia o culpa por parte del dueño para iniciar una demanda. Se asume que, si un perro ataca a otro animal doméstico o a un humano es responsable. Especialmente si el dueño ya tenía conocimiento previo de que su perro era un peligro potencial para los demás. Para evitar ser acusado bajo el concepto de responsabilidad objetiva, el dueño del perro debe probar que no tenía conocimiento previo de la agresividad del animal.
Para que una persona pueda obtener una compensación por daños bajo la teoría legal de la negligencia, el demandante debe demostrar que la falta de un cuidado razonable por parte del dueño. Como no cumplir con las leyes. Entre estas encontramos el uso de la correa, no mantener al perro dentro de la propiedad o no ponerle bozal en público. En otras palabras, el mismo fue la causa directa de sus lesiones.
En algunos casos, el arrendador también puede ser considerado responsable por lesiones causadas por la mordida de perro. Esto se vio en el caso Matthews vs. Amberwood Associates Limited Partnership en 1998, donde el arrendador fue hallado responsable por un ataque de pitbull que ocurrió en su propiedad. El caso Tracey vs. Solesky hace referencia a este suceso, afirmando: «…[D]onde un arrendador mantuvo el control sobre el tema de los animales en el apartamento del inquilino, junto con el conocimiento de un comportamiento vicioso previo del animal, la naturaleza extremadamente peligrosa de los pitbulls, y la previsibilidad de daño a personas y propiedades en el complejo de apartamentos, el jurado estuvo justificado en determinar que el arrendador tenía un deber para con los demandantes y que ese deber fue incumplido.»
Según la ley, los arrendadores pueden ser considerados responsables por ataques de perros que ocurran en su propiedad bajo ciertas circunstancias. La primera circunstancia sería si el arrendador tenía conocimiento real de que el perro vivía en las instalaciones. La segunda sería si tenían la capacidad de retirar al perro de la propiedad (incluso a través del desalojo del inquilino). Aun así, no lo hizo. O si no tenían la capacidad de retirarlo, no colocó las advertencias adecuadas o no informó a sus inquilinos de manera apropiada. Por último, si el arrendador acogió al animal él mismo —por ejemplo, sacándolo a pasear, dándole de comer o cuidándolo mientras el dueño estaba ausente—. En este caso, asume la propiedad de facto del perro y puede ser sujeto a responsabilidad objetiva.